Niebla.
Nunca supo cómo. Un anciano extrañamente familiar se la llevó entre la niebla sin que él hubiera probado sus labios.
Caminó mil caminos, la vida se le fue recorriendo el mundo sin encontrarla.
Viejo y cansado volvió al lugar donde se la habían arrebatado.
La encontró a punto de besar a un joven extrañamente familiar, la tomó entre sus brazos y se perdieron en la niebla.
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