Caleidoscopio.
-¿Qué es eso que miras?.
El niño se incorporó.
-Es un caleidoscopio, viendo en él puedes recordar el beso que quieras.
El hombre lo tomó con curiosidad. Miró en su interior. Recordó un beso perfecto con sabor a canela y brisa marina. Las lágrimas rodaban por sus mejillas.
-Es hermoso, pero recordé un beso que nunca existió.
El niño sonrío.
-Sí existió. Este caleidoscopio hace recordar el futuro.
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