Nunca más abriría los ojos.
No podía soportar su tacto gélido, la palidez de su cuerpo inerte.
Le dio un beso en los labios, justo debajo del tubo del respirador.
Su vida se extinguió en un largo zumbido.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario