Lúdico.
Juguemos a que no notas mis miradas flamígeras,
a que compras mis pretextos ,
a que la sola hipótesis de tu encuentro no me desborda.
A que envuelvo mis intenciones en una impoluta inocencia,
y echo el manto de la amistad sobre mis inconfesables pensamientos.
Juguemos a ver cuántos besos se pueden archivar
antes de que la sinceridad se anide en nuestra garganta
y en medio de una confesión labio a labio . . .
dulcemente perdamos.
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