Beso vampírico (primera parte)
Luque la miró dormida. Su cuello era un sendero fluorescente en la inmensidad de la noche.
Pensó por un momento en la mordida letal, la suave caricia de la sangre sobre sus labios, el nuevo nacimiento bajo el cobijo de la oscuridad.
Retiró su cabello, su respiración marcaba los compases de un vals erótico, se acercó hasta sumergirse en su frugal aroma.
Luego recordó el momento en el que la miró por primera vez:
Tenía un romance con la luna, se empapaba de ella mientras sonreía , el contacto de sus ojos hizo saltar todas las fibras del inerte corazón de Luque.
Ahora debía escoger entre arrebatarle la vida o contemplarla sin tenerla nunca.
Afuera las calles se llenaban de plata lunar...
(continuará . . .)
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