DPM
Optimista en tus labios.
Frágil en tu mejilla.
Hirviente en tu cuello.
Cortés en tu mano.
Curioso en tu vientre.
Mi beso tiene personalidad múltiple.
jueves, 13 de noviembre de 2008
viernes, 7 de noviembre de 2008
Beso noventaicuatro
Tessi.
Tessi pinta sus labios. El maquillaje va borrando al hombre conocido y trayendo a la mujer incógnita, nueva y ancestral de cada noche.
Mientras el tiempo golpea su ventana, la seda negra de las medias sube por sus piernas flamígeras.
Antes de salir echa un último vistazo ; es perfecta; Apolo y Venus, la lanza y la flor, la roca y el viento.
Decide. Hoy traerá un beso de regreso a casa.
Tessi pinta sus labios. El maquillaje va borrando al hombre conocido y trayendo a la mujer incógnita, nueva y ancestral de cada noche.
Mientras el tiempo golpea su ventana, la seda negra de las medias sube por sus piernas flamígeras.
Antes de salir echa un último vistazo ; es perfecta; Apolo y Venus, la lanza y la flor, la roca y el viento.
Decide. Hoy traerá un beso de regreso a casa.
Beso noventaitrés
Cenit.
Después de la cresta del deseo viene el derrumbe.
Prendido de tu cuerpo en el naufragio. Destierro espiral del hedonismo.
Frágil; como la noche que se dibuja sobre tus ojos enhiestos.
Después de la cresta del deseo viene el derrumbe.
Prendido de tu cuerpo en el naufragio. Destierro espiral del hedonismo.
Frágil; como la noche que se dibuja sobre tus ojos enhiestos.
viernes, 31 de octubre de 2008
Beso noventaidós
Definiciones.
La verdadera tristeza es tener la certeza de que existes, acompañada irremediablemente de la certeza de no poder probar tus labios.
La verdadera tristeza es tener la certeza de que existes, acompañada irremediablemente de la certeza de no poder probar tus labios.
martes, 21 de octubre de 2008
Beso noventaiuno
Asilo.
Ayer la conociste, justo después de la clase de yoga, portando su elegancia atemporal, rodeada de familiares a los que ya no volverá a ver.
Sacudió hasta la última fibra de tu oxidado entusiasmo.
Sacaste esa camisa blanca que trajiste al asilo ("¿pero para qué la vas a querer papá? ¿por qué no te llevas algo más cómodo?"), miraste en el espejo tus paisajes de plata y sonreiste.
Bajaste por las escaleras haciendo malabares con el destino, intentando arrebatar a la incertidumbre un encuentro furtivo.
Ahora la miras, es tan lejana, y a la vez es la mujer en todas las mujeres que amaste.
-"Hola".
Ayer la conociste, justo después de la clase de yoga, portando su elegancia atemporal, rodeada de familiares a los que ya no volverá a ver.
Sacudió hasta la última fibra de tu oxidado entusiasmo.
Sacaste esa camisa blanca que trajiste al asilo ("¿pero para qué la vas a querer papá? ¿por qué no te llevas algo más cómodo?"), miraste en el espejo tus paisajes de plata y sonreiste.
Bajaste por las escaleras haciendo malabares con el destino, intentando arrebatar a la incertidumbre un encuentro furtivo.
Ahora la miras, es tan lejana, y a la vez es la mujer en todas las mujeres que amaste.
-"Hola".
Beso noventa
Oda general.
Tienes tantos nombres y a la vez yaces anónima en el prado del deseo.
Eres tantas manos y a la vez se me escapa tu tacto en las aguas del tiempo.
Universal y específica.
Paradójica y cierta.
En la frontera de la razón me robas el cuerpo y lo regresas impregnado de un rabioso anhelo por tus besos.
Infame y piadosa.
Última e invisible.
Tienes tantos nombres y a la vez yaces anónima en el prado del deseo.
Eres tantas manos y a la vez se me escapa tu tacto en las aguas del tiempo.
Universal y específica.
Paradójica y cierta.
En la frontera de la razón me robas el cuerpo y lo regresas impregnado de un rabioso anhelo por tus besos.
Infame y piadosa.
Última e invisible.
jueves, 16 de octubre de 2008
Beso ochentainueve
Diabólico.
La luz artificial proyectaba su espigada figura infinita sobre las losas.
Se alejó del balcón con su tristeza de diablo, enjugando lágrimas de sus incandescentes ojos azules.
Ella lo miraba complacida; con un beso había vencido a Satanás.
La luz artificial proyectaba su espigada figura infinita sobre las losas.
Se alejó del balcón con su tristeza de diablo, enjugando lágrimas de sus incandescentes ojos azules.
Ella lo miraba complacida; con un beso había vencido a Satanás.
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